Los estudios indican que esta intensa actividad probablemente fue desencadenada por la interacción o fusión con una galaxia de menor tamaño hace unos cientos de millones de años. Aquella colisión alteró profundamente su estructura, comprimiendo grandes cantidades de gas y desencadenando una auténtica oleada de nacimiento de estrellas masivas. Las numerosas condensaciones azuladas repartidas por toda la galaxia son el testimonio visible de ese episodio de formación estelar que aún continúa en la actualidad.
Precisamente esa extraordinaria producción de estrellas masivas explica otro de los rasgos más llamativos de NGC 3310: en apenas medio siglo se han descubierto cuatro supernovas en su interior. Las estrellas más masivas viven muy poco tiempo en términos astronómicos y concluyen su evolución mediante violentas explosiones. La más reciente es SN 2026sqf, protagonista de esta entrada, que constituye un nuevo episodio dentro de la intensa historia evolutiva de esta fascinante galaxia.
La intensa actividad de formación estelar de NGC 3310 ha quedado reflejada también en el número de supernovas descubiertas durante las últimas décadas. Hasta la fecha se han registrado cuatro explosiones estelares en esta galaxia: SN 1974C, SN 1991N, SN 2021gmj y la reciente SN 2026sqf, cuya posición aproximada aparece representada sobre una imagen en color del proyecto Legacy Surveys.
Todas se distribuyen a lo largo de los brazos espirales, precisamente donde se concentran las regiones de formación estelar y los cúmulos de estrellas jóvenes visibles en azul. Esta distribución es coherente con el origen de la mayoría de las supernovas observadas en galaxias starburst, donde la abundancia de estrellas masivas incrementa notablemente la frecuencia de estas explosiones.
También llama la atención que las dos explosiones más recientes, SN 2021gmj y SN 2026sqf, aparezcan en una misma región del brazo septentrional de la galaxia. Aunque no existe una relación directa entre ambos eventos, su proximidad ilustra cómo determinadas zonas de NGC 3310 mantienen una intensa actividad de formación estelar capaz de producir, con el paso de unos pocos millones de años, nuevas generaciones de estrellas masivas destinadas a finalizar su evolución como supernovas.
Antes de centrarnos en la evolución de SN 2026sqf, resulta interesante comparar las imágenes de grandes cartografiados astronómicos con una observación realizada desde nuestro propio observatorio. La composición en falso color obtenida con el telescopio Celestron 14 y la cámara QHY268MM no alcanza, lógicamente, el nivel de detalle de las imágenes profesionales, pero permite reconocer perfectamente la estructura general de NGC 3310.
A pesar del intenso brillo del núcleo, todavía es posible distinguir parte del sistema de brazos espirales y algunas de las regiones de formación estelar más luminosas que caracterizan a esta galaxia starburst. La propia supernova destaca ya como un punto muy brillante junto al núcleo galáctico, anticipando el protagonismo que tendrá en las siguientes imágenes de seguimiento.
La cuarta supernova conocida en NGC 3310 fue descubierta el 5 de julio de 2026 por el astrónomo aficionado estadounidense Patrick Wiggins, una figura muy conocida dentro de la astronomía amateur por su larga trayectoria observacional y por el descubrimiento de varios planetas menores y supernovas. Su labor divulgadora le valió incluso la NASA Distinguished Public Service Medal, la máxima distinción que la agencia concede a personas ajenas a su plantilla.
La detección se realizó desde su observatorio de Stansbury Park, cerca de Tooele (Utah), dentro de su programa sistemático de búsqueda de supernovas. El nuevo objeto fue comunicado al Transient Name Server (TNS) con una magnitud cercana a 13, recibiendo inicialmente la designación AT 2026sqf y, tras confirmarse su naturaleza, la denominación definitiva SN 2026sqf.
Cuatro días después del anuncio pude realizar mis primeras observaciones desde el Observatorio Posadas (MPC J53). La imagen obtenida el 9 de julio de 2026 muestra la supernova con una magnitud de 13.21 V, destacando claramente sobre el fondo de la galaxia. Se trata de la supernova más brillante registrada hasta ahora en NGC 3310, muy por encima del brillo con el que fueron detectadas las tres explosiones históricas conocidas (SN 1974C, SN 1991N y SN 2021gmj).
No obstante, esta diferencia de luminosidad aparente no implica necesariamente que la explosión fuese más energética. Muy probablemente refleja que SN 2026sqf fue descubierta muy cerca de su máximo de brillo gracias a los modernos programas automáticos de búsqueda, mientras que las supernovas anteriores fueron detectadas en fases más avanzadas de su evolución.
Un día después, el 10 de julio de 2026, volví a observar SN 2026sqf. Lejos de comenzar su declive, la supernova mostraba todavía un ligero incremento de brillo, alcanzando una magnitud 13.00 V, lo que indicaba que la explosión continúa aproximándose, o se encuentra muy próxima, a su máximo de luminosidad.
Este comportamiento es característico de muchas supernovas, cuya curva de luz suele presentar una fase inicial de ascenso antes de alcanzar el máximo y comenzar posteriormente un descenso. Precisamente el seguimiento fotométrico durante estos primeros días resulta esencial para reconstruir su evolución y comprender mejor la naturaleza del fenómeno.
Más allá del extraordinario espectáculo que representan, las supernovas desempeñan un papel decisivo en la evolución de las galaxias. La enorme cantidad de energía liberada y la expulsión al medio interestelar de elementos sintetizados en el interior de las estrellas enriquecen el gas circundante y pueden favorecer la aparición de nuevas generaciones estelares. Paradójicamente, la muerte de una estrella termina convirtiéndose en uno de los motores que alimentan el nacimiento de otras nuevas.
















