viernes, 27 de febrero de 2026

LBV 2016blu en NGC 4559

En la galaxia espiral NGC 4559, a unos ~22 millones de años-luz de distancia, se encuentra uno de los objetos variables extragalácticos más interesantes de los últimos años: LBV 2016blu (también catalogado como AT 2016blu).

Se trata de una Luminous Blue Variable (LBV), es decir, una estrella extremadamente masiva e inestable que atraviesa episodios eruptivos durante las últimas fases de su evolución. Estos estallidos pueden aumentar su brillo varios órdenes de magnitud sin que la estrella llegue a explotar como supernova. Por eso se la denomina también una “supernova impostora”. Las LBV representan una fase extremadamente breve en la vida de las estrellas más masivas. Son precursoras potenciales de supernovas de tipo IIn o incluso de eventos más energéticos.

Los estudios fotométricos y espectroscópicos publicados en los últimos años indican que:

  • Es una estrella muy masiva, con una masa inicial estimada ≳ 30 masas solares.
  • Su luminosidad es del orden de 10⁵–10⁶ veces la del Sol.
  • Presenta múltiples erupciones recurrentes desde al menos 2012.
  • Los estallidos tienen amplitudes típicas de 1–2 magnitudes.
  • Cada episodio puede durar semanas.

Lo más interesante es que el análisis de la curva de luz revela una cuasi-periodicidad de ~113 días. Esto ha llevado a proponer que el sistema podría ser binario excéntrico, donde cada paso por el periastro desencadena un nuevo episodio eruptivo, probablemente por interacción gravitatoria o transferencia de masa.


Esta imagen obtenida la obtuve en marzo de 2014 con un Celestron C11, LBV 2016blu se encontraba también en fase eruptiva. Sin embargo, su brillo aparente no fui capaz de medirlo. Es la estrellita señalada con una flecha en el recuadro superior izquierda.




En la imagen del 25 de febrero de 2026, LBV 2016blu vuelve a mostrarse claramente. El objeto aparece medido en torno a magnitud 17.9 G, consistente con un episodio eruptivo moderado dentro de su patrón recurrente.

Si consideramos la periodicidad aproximada de 113 días, no resulta sorprendente encontrarla nuevamente en actividad. De hecho, esta regularidad parcial es uno de los aspectos más fascinantes del sistema: no es un fenómeno caótico puro, sino que parece existir un mecanismo orbital que modula los estallidos.


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