martes, 9 de junio de 2026

La galaxia astilla y una estrella que explotó en ella

Hay galaxias que impresionan por su brillo y otras por su tamaño. NGC 5907 pertenece a una categoría distinta: la de los objetos que despiertan la imaginación.

La conocía desde hacía tiempo por las fotografías, donde aparece como una delicada aguja de luz suspendida en la oscuridad. Sin embargo, el pasado mes de mayo tuve ocasión de observarla visualmente con un Celestron 9,25. A través del ocular no aparecía como una galaxia espectacular, sino como una delicada franja de luz suspendida en la oscuridad que ganaba muchísimo con visión lateral. Su forma alargada resultaba inconfundible y producía una extraña sensación de fragilidad, como si se tratara de una fina astilla luminosa perdida entre las estrellas. Era una visión tenue, pero profundamente evocadora y mágica.

NGC 5907 es una galaxia espiral vista prácticamente de canto situada en la constelación del Dragón. Fue descubierta por William Herschel el 5 de mayo de 1788 y se encuentra a una distancia aproximada de entre 45 y 55 millones de años luz. Su magnitud integrada ronda la 10,4, mientras que sus dimensiones aparentes alcanzan unos impresionantes 12 × 1,4 minutos de arco, lo que explica su característica apariencia extremadamente fina y alargada.

Precisamente esa forma le ha valido el sobrenombre de «Splinter Galaxy» o «Galaxia Astilla». Vista desde la Tierra, observamos casi exactamente el plano de su disco, lo que nos ofrece una perspectiva privilegiada de su estructura. Durante décadas se la consideró una galaxia relativamente tranquila, pero profundas imágenes obtenidas a comienzos del siglo XXI revelaron un espectacular sistema de corrientes estelares envolviendo la galaxia. Estas estructuras son probablemente los restos de una pequeña galaxia satélite que fue desgarrada por las fuerzas gravitatorias de NGC 5907 a lo largo de miles de millones de años.

Aunque NGC 5907 parece una galaxia serena, no ha permanecido ajena a los fenómenos más violentos del Universo. Hasta la fecha se han registrado dos supernovas en ella.

La primera fue SN 1940A, descubierta en mayo de 1940 mediante placas fotográficas. Durante décadas fue el único episodio conocido de este tipo en la galaxia.

La segunda llegó ochenta y seis años después. El 22 de abril de 2026 el astrónomo aficionado japonés Yasuo Sano detectó una nueva supernova, designada SN 2026kid. Situada sobre el brillante disco de NGC 5907, se convirtió rápidamente en un objetivo atractivo para los observadores aficionados.

A partir de estas imágenes se obtuvo una magnitud aproximada de G = 16,11 el 9 de junio de 2026. Aunque modesta frente al brillo conjunto de toda una galaxia, esa pequeña estrella representa uno de los acontecimientos más energéticos que pueden observarse en el Universo: los últimos instantes de la vida de una estrella lejana cuyo estallido ha viajado durante decenas de millones de años antes de llegar hasta nosotros.